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UNIONES DE HECHO

Publicado el 27 Ee febrero Ee 2014 a las 3:40

 

UNIONES DE HECHO: DERECHOS DE LA PAREJA Y DE LOS HIJOS COMUNES.

En general, se entiende por unión de hecho "la unión de dos personas cualquiera que sea su inclinación sexual, que conviven maritalmente con voluntad de permanencia".

Sinónimos de la expresión de “pareja de hecho” son los términos de “unión paramatrimonial” y convivencia “more uxorio”.

Para que se reconozca la existencia de una “pareja de hecho” deben concurrir las siguientes circunstancias:

• Que se trate de una unión entre dos personas ya sea de carácter heterosexual u homosexual.

• Una relación pública y notoria, esto es, que se comporten frente a terceros como si de un matrimonio se tratase.

• Que no estén unidas por matrimonio.

• Que lleven una vida estable y sea duradera.

• La existencia de unos intereses comunes en el desarrollo de una vida familiar.

Podemos distinguir los efectos en relación a los hijos, en relación al patrimonio de los convivientes y en relación al derecho sucesorio:

A) EN RELACIÓN A LOS HIJOS.

1. Derecho de alimentos.

Tras la reforma del Código Civil, operada por la Ley de 13 de mayo de 1981, no existen diferencias entre los hijos matrimoniales y los hijos procedentes de una unión de hecho. Ambos miembros deben contribuir al sostenimiento de las cargas que implica la convivencia tales como el pago de los suministros de agua, luz, teléfono, adquisición de víveres… etc.

La contribución a estos gastos o cargas convivenciales puede ser pactada por ambos al inicio de la relación o, en defecto de pacto, se entiende que cada uno de ellos la realiza por ambos en proporción a sus recursos económicos, considerándose también como contribución al sostenimiento de estas cargas, el cuidado de la casa.

El conviviente no tendrá que prestar alimentos a los hijos no comunes (de su pareja) aunque haya estado conviviendo con éstos.

2. Patria potestad, custodia y régimen de visitas de los progenitores.

• Mientras dura la convivencia de la pareja, el ejercicio de la patria potestad y de la guardia y custodia de realiza de forma conjunta o por uno sólo con el consentimiento tácito o expreso del otro.

• La ruptura de la convivencia no supone la extinción de la obligación de prestar alimentos a los hijos, ejercer la guardia y custodia, visitarles y relacionarse con ellos.. etc. sino que el cumplimiento de dicha obligación debe mantenerse siempre en beneficio del menor.

Los padres pueden pactar lo que consideren oportuno respecto al ejercicio de la guardia y custodia pero en ningún se puede acordar la renuncia al pago de los alimentos de los hijos o que éstos los pague una tercera persona distinta a los progenitores. Si este pacto no existe, es necesaria la intervención judicial y, salvo excepciones, el juez otorgará a ambos progenitores la patria potestad y la guardia y custodia a aquel con quien conviva el menor

Se trata en todo caso de garantizar los derechos de los niños a seguir manteniendo relación con quienes han participado en su crianza junto o en calidad de progenitores.

B) EN RELACIÓN AL PATRIMONIO DE LOS CONVIVIENTES:

Si existe convenio o pacto entre ellos, habrá que estar a lo establecido en el mismo. La validez de tales pactos o convenios ha sido reconocido por el TS que sentencia (ej. 4-4-1997) ha declarado que puede aplicarse por "analogía iuris" ( no de ley) algún determinado régimen económico-matrimonial de los regulados en el Código Civil siempre que quede patentizado por pactos expreso o acuerdo tácito que la voluntad de los convivientes fue someterse al mismo .

Si no existe convenio, la mayoría de la doctrina y jurisprudencia de los países europeos se ha mostrado en contra de la aplicación analógica del régimen económico matrimonial, con base en el argumento de que tal aplicación analógica iría en contra de las normas imperativas que reputan las formalidades exigibles para celebrar matrimonio.

Los bienes que figuren inscritos a nombre sólo de uno de los miembros de la pareja, el conviviente que no figure como titular tendrá que ejercitar las acciones judiciales oportunas para que se le reconozca su condición de copropietario.

Esto implica que será necesario acreditar que la unión existió, que su forma de actuación fue la propia de un matrimonio, y que también fue conjunta la adquisición, el disfrute y la disposición de estos bienes.

C) EN RELACIÓN A LOS DERECHOS SUCESORIOS:

No existen entre los convivientes derechos sucesorios (ni en la sucesión forzosa ni en la abintestato), aunque ello lo es sin perjuicio de la libertad de disposición para realizar atribuciones testamentarias en favor del supérstite, dentro de los límites legales de las mismas.

EXTINCIÓN DE LAS UNIONES DE HECHO.

La “unión de hecho” puede extinguirse por cualquiera de las siguientes causas:

• Por fallecimiento de uno de los convivientes.

• Por mutuo acuerdo entre las partes.

• Por decisión unilateral de uno de ellos o por abandono del domicilio común.

• Por separación de hecho superior a 1 año (esto no está previsto País Vasco);

Los miembros de una pareja de hecho pueden liquidar su régimen económico de mutuo acuerdo o de modo contencioso.

En el primero de los casos, existirían tres formas de hacerlo:

• De forma verbal, en el caso de que no existan bienes inmuebles comunes.

• Mediante documento privado si ellos lo estiman conveniente

• Mediante escritura pública si existiesen bienes inmuebles o cuando el régimen económico pactado al inicio de la relación figurase en documento notarial.

Sin embargo, si la pareja no alcanza este acuerdo para extinguir el régimen económico y existen bienes comunes, será necesario acudir a los juzgados.

ATRIBUCIÓN DE LA VIVIENDA EN CASO DE DISOLUCIÓN DE LA UNIÓN DE HECHO.

Debemos distinguir varios supuestos:

1. Vivienda propiedad de uno de los miembros de la unión de hecho.

Distinguiéremos en este caso 2 situaciones:

a) La vivienda adquirida antes de la unión de hecho:

Se considerará como un bien propio de quien la adquirió y seguirá perteneciendo a su titular cuando cese la convivencia sin que el otro adquiera ningún derecho sobre ella.

b) La vivienda adquirida con posterioridad a la unión de hecho:

• Si lo fue por uno de los convivientes, con su dinero y para él: En este caso y como en aquellos en los que se haya adquirido antes del inicio de la convivencia, se presume que le pertenece en exclusiva al propietario.

• Si fue adquirida por uno solo de los convivientes pero para los dos: Para considerar que el bien es común, es necesario que el acuerdo entre los compañeros se haga constar en la Escritura Pública, en caso contrario, se presumirá que pertenece en exclusiva a quien figura inscrito como propietario en el Registro de la Propiedad.

2. La vivienda fue adquirida por los dos compañeros

En estos casos, ambos miembros de la pareja son propietarios por partes iguales salvo que en la Escritura Pública de compraventa se mencione expresamente la cuota de la vivienda que a cada uno de ellos le corresponde.

PENSIÓN COMPENSATORIA DE LAS UNIONES DE HECHO.

La pensión compensatoria tiene como finalidad reparar el desequilibrio económico que la ruptura del matrimonio ha causado en una de las partes, por lo que, al precisar legalmente la existencia de un matrimonio, en principio, no sería aplicable en los casos de uniones de hecho.

Aun así, no sólo puede ser objeto de pacto entre los compañeros, sino que también puede ser establecida judicialmente como “pensión reparadora” tras la tramitación del procedimiento correspondiente.

PENSIÓN DE VIUDEDAD DE LAS UNIONES DE HECHO.

La Tesorería General de la Seguridad Social exige, además de los requisitos necesarios para el nacimiento de este tipo de prestaciones, que se den las circunstancias adicionales que se marcan legalmente para reconocer el derecho a obtener la pensión de viudedad en las relaciones de convivencia de hecho.

OTRAS PRESTACIONES E INDEMNIZACIONES

El Código Penal sí reconoce el derecho de la familia o de un tercero (conviviente o compañero en una pareja de hecho) a percibir indemnizaciones en caso de fallecimiento y por los perjuicios materiales y morales derivados, por ejemplo, de un accidente de tráfico.

Por su parte, el derecho a la asistencia sanitaria se reconoce tanto al cónyuge, en el caso de matrimonios, como a la pareja con la que conviva el titular del derecho. En estos casos será necesario acreditar un periodo mínimo de convivencia de un año con el titular del derecho.

Hasta aquí hemos examinado el tratamiento de las uniones de hecho en el derecho común, veamos ahora su tratamiento en el derecho foral.

En el Derecho han sido reguladas, entre otras por las siguientes Comunidades Autónomas:

- En Aragón;

- En Baleares;

- En Cataluña;

- En Navarra,

- En el País Vasco, etc.

En todas estas regiones la regulación es esencialmente coincidente, por lo que para evitar repeticiones innecesarias las expondremos de forma conjunta destacando, eso sí, la especialidades más relevantes.

Pues bien, todas estas legislaciones exigen a los convivientes estos REQUISITOS:

- Esta unidos por una relación de afectividad análoga a la conyugal, con independencia de su orientación sexual; si bien la Ley catalana distingue entre parejas de hecho heterosexuales y homosexuales, atribuyendo a estas últimas mayores derechos;

- Ser menores emancipados, o, en Aragón y Cataluña mayores de edad

- Tener, al menos, uno de sus miembros la vecindad civil del territorio correspondiente (La ley aragonesa guarda silencio)

- Y ausencia de impedimentos para contraer matrimonio entre sí, es decir que no podrán constituir pareja estable:

 Los que estén ligados con vínculo matrimonial o formen pareja estable con otra persona

 Los partes en línea recta por consanguinidad o adopción;

 Y los colaterales por consanguinidad o adopción hasta el 2º grado, hasta el 3º en Baleares y Cataluña;

Además de estos requisitos, para que la unión sea considere como estable, debe formalizarse en escritura pública y, en defecto de escritura deberá acreditarse la convivencia.

INDEMINIZACIÓN POR RUPTURA DE LA UNIÓN DE HECHO

Sólo se establecerá este tipo de indemnización en los supuestos en los que la relación de hecho ha terminado por culpa de uno de los convivientes y concurriendo circunstancias tales como la violencia o el engaño.

También será necesario que la ruptura de la unión haya causado un perjuicio a la persona que solicita la indemnización.

 

 

Autora: Letrada del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

Col. 104825. Belén Infantes Pena.

 

 

Categorías: CIVIL-FAMILIA

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